Demencia Traviesa – Microrrelato

Piso el acelerador para llegar al panteón antes de que cierren. Ya no voy con angustia, es la quinta vez que lo hace. ¿Qué historia fabulosa me contará ésta vez? Quizá involucre azucenas como las que cultivaban juntos, o cielos que derraman rocas de lluvia como cuando fue el primer beso, o trocitos de pastel almendrado como el que le preparaba cada domingo. 

 

Nuevamente la demencia traviesa viajó entre sus neuronas, jugando con ellas a mezclar fechas y lugares, a revivir al amor de su vida, a creer que tiene veinte en lugar de ochenta. Y seguro estará sentado sobre su tumba, con la lucidez jalándole las orejas por preocupar a su nieta. Lo abrazaré y llorará en mi hombro como si la estuviera volviendo a sepultar. ¿Existe enfermedad más cruel que ésta que obliga a mi abuelo a recibir una y otra vez la noticia de que su Leonor ha muerto? 

 

 Pero hoy cuando llego por él lo encuentro afuera, tendido sobre el pavimento, hay ambulancias y un conductor clamando perdón. Hoy llegó Leonor primero que yo abuelo, no más demencia, no más dolor. Hoy me toca a mí llorar y a ustedes cultivar azucenas, besarse y comer pastel de a montón.

 

Izel Hanifah

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s